Gestión del conocimiento en la Red a través de dos teorías: la pedagogía de la abundancia y las teorías Do it yourself. (Parte II)

edu punk god save the queen
“Punk isn’t punk because of the arrangement of chords, the speed of the songs, or a layer of crust in appearance, but in the way it breaks through the layers of social stagnation in everyday life and builds something else in its cracks. (…) most academics
writing about punk totally miss the point, precisely because they end of
focusing on the media spectacle of it (the Sex Pistols, news scandals, puking
punks in gutters) rather than the forms of radical politics that grow
around and through it. And secondly, the kinds of social antagonism and
rebellion that found their expression in anarchist punk were by no means
new, but just one incarnation of the almost timeless desire to subvert
social domination in all its forms and embody more cooperative ways of
living and being in the world.” (Punkademics, p. 129)

 

edu punk god save the queen

Como comentábamos en el artículo anterior, cada persona es potencialmente un productor de información en la red (prosumidor) y, siguiendo esta orientación, algunas teorías tratan de dar respuesta al planteamiento teórico de la pedagogía de la abundancia centrándose en el papel activo del alumno como productor de información y a la vez creador de contenidos, así como sugiriendo que el profesor tenga un papel de guía en la preparación de material, recomendando fuentes y recursos, y sepa, ya no las respuestas, si no las preguntas adecuadas que debe formular para dinamizar la clase y conseguir que se genere curiosidad y conocimiento más allá del aula.

Y respecto a este punto sobre el más allá del aula, es interesante una idea que lanza el brasileño Rolando Lemos sobre la educación expandida: es importante trabajar para conseguir que el alumno genere una curiosidad por las cosas que aprende y que esa curiosidad se produzca también (y sobre todo) fuera del aula, en su tiempo de ocio. Es fundamental que ese interés se expanda en la esfera de tiempo libre. Estamos de acuerdo con él en que ahí es donde debe empezar nuestro trabajo.

Recordamos, en palabras de Weller Martin, la idea central de la Pedagogía de la Abundancia que define el contexto presente: “We are witnessing a fundamental change in the production of knowledge and our relationship to content. This is producing an abundance of content which is unprecedented.” (Weller Martin, 2011). O como dice Jesús Martín Barbero: lo que sucede ahora mismo es que profesor y alumno habitan en entornos totalmente distintos. Además, Martín Barbero también señala una realidad que cambia el escenario: antes leíamos libros y hubiera sido impensable que pudiéramos tomar contacto con el autor del libro. Ahora lees un libro, haces una reseña o trabajo que por lo que sea se distribuye bien en redes y es muy probable que el mismo escritor conteste uno de tus tweets o tengáis un contacto directo a partir de esa reseña, por ejemplo. Las personas son más accesibles que nunca y conseguir ese tipo de conexiones ya no es tan impensable. Y respecto a esta realidad, es como si estuviéramos enseñando a las nuevas generaciones a conducir autos de choque cuando habríamos de estar preparándolos para conducir por autopista reales.

Para lograr el cambio del sistema educativo, algunas teorías como el movimiento Edupunk, las DIY o Do-it-yourself theories o la gamificación, defienden es un cambio de “actitud” y no de “aptitud” (Piscitelli, 2011) lo que necesitamos perseguir. Es decir, no se persigue un “cambio de aptitud” por ejemplo en el uso de nuevas tecnologías en el aula. No. Esto pertenece al discurso superficial. Lo que se pretende es un cambio de actitud del docente para avanzar en experiencias creativas que de verdad procuren el cambio educativo signifciativo: “la revolución permanente está –o debería estar– en la educación”.

edu-punk

Veamos de dónde surge el concepto edupunk. Esta tendencia educativa defiende un modelo pedagógico basado en el cambio de actitud del docente. Vamos a incluir las máximas del manifiesto Edupunk, que ya en nuestras cabezas es una especie de fluxus educativo que nos fascina y que creemos merece ya no sólo pensar en ello y diseminar cada uno de sus puntos, sino a partir de ahí crear, experimentar y esperar unos años para ver si cambiará o no las cosas. El punk es una actitud que revolucionó el mundo, no sólo la música. Vemos aquí cómo podríamos trasladar ese cambio de actitud en el aula (presencial o virtual):

Las clases son conversaciones.
La relación es dinámica y la dinámica es relacional
Sea hipertextual y multilineal, heterogéneo y heterodoxo
Edupunk no es lo que pasa en el aula, es el mundo en el aula
Sea como el caminante…haga camino al andar
Sea mediador y no medidor del conocimiento
Rómpase la cabeza para crear roles en su comisión, cuando los cree, rómpales la cabeza
Sus roles deben ser emergentes, polivalentes, invisibles
Asuma el cambio, es solo una cuestión de actitud
Siéntase parte de un trabajo colectivo
No sea una TV, interpele realmente a los que lo rodean
Expanda su mensaje, haga estallar las cuatro paredes que lo rodean
Mezcle, cópiese, aprópiese, curiosee, juegue, transfórmese, haga, derrape
Al carajo con la oposición real/virtual
Sin colaboración, la educación es una ficción
Sea un actor en su entorno, investigue a través de la acción
Hágalo usted mismo…pero también y esencialmente, hágalo con otros
Sea Edupunk, destruya estas reglas, cree las suyas y luego, destrúyalas.

Todo esto está relacionado con todo tipo de experiencias disruptivas o el “hágalo-usted-mismo”. Esto significa ser agitado, tratar de salir de la tormenta con una estrategia creativa, con todos los recursos disponibles y con una comunidad de redes y vínculos por descubrir para crear y aprender al mismo tiempo. Vamos a olvidar por un momento las herramientas convencionales para enseñar y aprender. Vamos a olvidar el Power Point o la pizarra. Hagamos que cada clase sea una performance, ¿por qué no? Formemos mentes inconformistas, autónomas, creativas, auténticas. Hágalo usted mismo, pero hágalo 🙂

Terminaremos recordando una idea que defiende el educador brasileño Paulo Freire en su Pedagogía del oprimido “la libertad no es un regalo, es una conquista”, y la educación es –o debe ser– la única rebelión permanente.

Teorías DIY

Las teorías do-it-your-self o hágalo-usted-mismo aplicadas a la educación tienen múltiples posibilidades de aplicación, podríamos decir, casi infinitas, tantas como imaginemos. Los mashups, por ejemplo:

“Los mashups permiten que cualquier navegante, usuario, consumidor y/o espectador combine, de forma innovadora, materiales de diferentes formatos que existen en la web. La elaboración de un mashup no requiere demasiados conocimientos técnicos y es relativamente fácil de editar/producir. Los creadores de mashups son generalmente personas inquietas que desean combinar de formas nuevas y creativas materiales ya disponibles públicamente en la red. La realización de mashup es una de las máximas expresiones de los conceptos de interactividad y prosumidor.” (1)

 

punkademics-book

 

Webgrafía:
(1) Narrativas Transmediáticas, interactividad, mashup y edupunk: https://www.educ.ar/recursos/111439/narrativas-transmediaticas-interactividad-mashup-y-edupunk

Edupunk Manifesto: http://wiki.p2pfoundation.net/Edupunk_Manifesto

Edupunk, educacion expandida y entornos personalizados de aprendizaje:
https://www.youtube.com/watch?v=7AmASsETXhI
Alejandro Piscitelli y Carlos Scolari hablan sobre aprendizaje expandido y el movimiento edupunk, en el marco del Seminario sobre edupunk, educación expandida y entornos personalizados de aprendizaje, promovido por la Universidad Internacional de Andalucía y celebrado en agosto de 2010 en Baeza.

Una Educación Expandida para transformar el sistema educativo
https://www.youtube.com/watch?v=8opCVsAX-Bg
Publicado el 14 nov. 2013
Brian Lamb, desde Canadá; Ronaldo Lemos, desde Brasil, y Jesús Martín-Barbero desde Colombia, reclaman una revolución integral desde los cimientos de la educación bajo la perspectiva de los conceptos que maneja la Educación Expandida

Blog de Gabriel Jaraba

Punkacademics, libro editado por Zack Furness
Pedagogía del oprimido, Paulo Freire, 1975

Gestión del conocimiento en la Red: la pedagogía de la abundancia y las teorías DIY –Do it yourself–. (Parte I)

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Dentro de las aproximaciones teóricas que venimos haciendo respecto a la educación en la era digital, hoy hablaremos de cómo los nuevos modelos de gestión del conocimiento determinan las exigencias a las que debería responder el cambio del sistema educativo que perseguimos. Es preciso recalcar que en esta serie de artículos en los que vamos comentando cómo la tecnología transforma las tradicionales formas de enseñar y aprender, nos centramos sobre todo en la enseñanza superior no reglada. Recordamos que nuestro escenario es el aprendizaje de segundas lenguas en la edad adulta, por tanto se sobreentiende que no hablamos aquí ni de primaria, ni de secundaria ni de grados universitarios. Si bien algunas coyunturas pueden ser comunes, no así todas las conclusiones y opiniones que podamos llegar a plantear en este blog.

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Es indiscutible que las nuevas tecnologías han modificado por completo la gestión del conocimiento y la manera que tenemos de relacionarnos con los contenidos, así como con los medios y canales que utilizamos para recibir esa información. En la educación tradicional, contenido, forma, discurso y pedagogo son –o eran– un mismo agente. La relación que vincula la entidad educativa y al estudiante es una relación vertical en la que el alumno es receptor de conocimiento, gestiona la información que recibe y puede interactuar en esa esfera pública que es la escuela o entidad educativa. La era digital ha transformado el escenario por completo. El contenido y el medio ya no los controla un sólo agente productor de información y conductor del contenido y la forma, sino que se produce de manera exógena a la entidad educativa. El contenido y las fuentes de información son abundantes y complejas. Actualmente cada persona es potencialmente un productor de información en la red. Es decir, que el flujo de información que nos llega es constante, abundante y complejo. Por tanto, todos los sistemas que rigen nuestra vida, entre ellos el educativo, no estarán a la altura de las circunstancias si no tienen como punto de partida este nuevo tablero de juego.

Pedagogía de la abundancia

Una de los conceptos que se escucha hace años para definir el nuevo panorama educativo es el término Pedagogía de la Abundancia. Precisemos de dónde viene este término, a qué hace referencia y qué puede aportar esta teoría al planteamiento del cambio, así como algunas propuestas pedagógicas que intentan responder a este planteamiento educativo.

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Es evidente que nuestra relación con el contenido, como ya hemos comentado arriba, ha cambiado (Weller, Martin, 2011). Resulta muy interesante utilizar términos económicos cuando hablamos de educación, porque en general, siempre pueden sacarse analogías jugosas cuando se habla de oferta y demanda en cualquier ámbito de la vida. La tercera acepción de la RAE del término “Economía” dice así: “ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos.” Es decir, en la misma definición del concepto, se utiliza el concepto “escasez”, haciendo referencia a la necesidad de gestionar bien los bienes disponibles, a menudo escasos. Por tanto, la escasez ha estado históricamente vinculada a la definición misma de economía. Cuando hablamos de gestión del conocimiento, de la información o del contenido, poco cambia la cosa. Tradicionalmente el contenido también estaba disponible, en libros, bibliotecas, enciclopedias, etc. Pero nunca había habido un salto cualitativo tan grande en la cuestión del acceso al conocimiento como el que se ha producido en los últimos veinte años. Es decir, además de la sobreabundancia de contenido e información, se ha democratizado el acceso a los mismos.

Todo parece bueno hasta aquí. Pero lo que sucede en economía cuando algo abunda o hay mucha gente ofreciendo lo mismo como consecuencia de un aumento de la demanda, es que tanto el precio como el valor de ese producto disminuye. La pedagogía de la abundancia identifica la demanda con los estudiantes o sujetos en procesos de aprendizaje, y la abundancia a la que se refiere su término es el exceso de recursos y de información disponible para los sujetos que aprenden. Es decir, no sólo se ha producido un cambio a nivel tecnológico por el hecho de utilizar artefactos digitales, si no que la conexión a Internet ha modificado radicalmente nuestra relación con el contenido y nuestras formas de gestionar el conocimiento. La consecuencia es evidente: el contenido se devalúa. ¿Dónde encontraremos entonces la forma de darle valor?

Además, cuando repasamos la literatura referente a la Pedagogía de la Abundancia, se resalta también la paradoja del tiempo: cuanto mayor flujo de información parece que recibimos, más escaso sin embargo es el tiempo del que disponemos para procesar y gestionar esa información. Martin Weller menciona la escasez del tiempo como recurso en contraposición a la abundancia de información.

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Perfil de Martin Weller en Twitter

Cuando entre el gremio de profesores se comenta la necesidad de un cambio educativo, casi un 90% de las veces la conversación cae en el debate fácil de las ventajas de la incorporación de las TICs en el aula; o el intento de promover actividades que impliquen la interactuación en la red –bien a través de compartir materiales en formato digital o proponer tareas en comunidades de aprendizaje paralelas–; o bien cómo crear vínculos con el alumno más allá del tiempo en el aula física, etc. Es decir, se persigue motivar al alumno y que realmente se produzca engagement. Sin embargo, pocas veces se llega al fondo de la cuestión. No se trata de que como profesores estemos a favor o no de incorporar la tecnología en el aula, un discurso ya bastante obsoleto por evidente (evidentemente que sí). Si no que el cambio ya se ha producido en las mentes de los alumnos, ellos ya tienen otra mente diferente, otra forma de relacionar ideas y otra forma de gestionar su conocimiento. La manera que tienen de aprender ya no se reduce a al esfera del colegio o de la universidad. El aprendizaje sucede fuera. Ya no fuera, si no en todos los sitios al mismos tiempo. El conocimiento se gestiona en red y es imparable y complejo. Cualquier propuesta pedagógica que no parta de este principio está condenada a fracasar.

El año pasado tuve la suerte de leer a Sennett por primera vez. Richard Sennett, que es un sociólogo de indispensable lectura si se quiere indagar en cómo las nuevas formas de educación y trabajo afectan a la personalidad del individuo. Uno de los puntos de partida de su ensayo La Corrosión del Carácter, era cómo había afectado la inflación de títulos o credenciales universitarios y cómo había repercutido esta inflación en las biografías laborales de los individuos en la actualidad. Mientras se sigue pretendiendo que los títulos universitarios son un valor añadido necesario para el desarrollo de la vida laboral (grados superiores, másteres, postgrados, etc.), algo que podría casi describirse como la “burbuja credencialista”, la realidad es que la sobreabundancia de títulos, la facilidad de acceso a la Universidad y a la educación no reglada, han devaluado el estatus de lo que solía ser tener un título universitario. Lo que por una parte es bueno porque democratiza el acceso a la educación, tiene como consecuencia paralela la pérdida de valor social de los mismos títulos, o de la percepción que la sociedad tiene sobre el hecho de tener títulos o no tenerlos. Esto no es una opinión, es un hecho.

Podemos continuar esta metáfora con la información. Cuando estudié la carrera de Periodismo en Madrid se solía decir que la información era poder. Ahora la información ya no es poder, porque a ella tiene acceso todo el mundo, o digamos mejor, todo el mundo tiene potencialmente acceso a la información. Ahora el poder reside en decidir qué es información y qué no lo es. Es decir, el poder lo tiene quien decide qué es información. Por ello creo que aquí radicaría en todo caso la diferencia entre por dónde debemos empezar a educar y por dónde no. Educar pensando en potenciar el pensamiento crítico que ayude a los sujetos a discriminar fuentes de información y contenido, educar con el objetivo de guiar a los estudiantes en el camino para desarrollar capacidad crítica para que ésta les permita detectar de dónde viene la información que obtienen y que puedan llegar a ser críticos incluso para cuestionar en todo momento el proceso mismo de aprendizaje en el que están inmersos, contribuyendo a cambiar las cosas si fuera necesario.

“Escasez o la abundancia” son términos que corresponden a la producción y no al consumo. Es decir, que los excedentes son resultado de un exceso de producción, en este caso de información o contenido. ¿Cómo educar o guiar en el aprendizaje para que los sujetos sean autónomos en su aprendizaje y desarrollen capacidades críticas para aprender durante toda la vida? He aquí el rol del profesor.

Sigamos…

(Seguir leyendo la parte II de este artículo…)

Julia Morer
Twitter Julia MmZz 
Serie de artículos #Gestión del conocimiento en la Red

Bibliografía:
Weller, Martin (2011). A pedagogy of abundance. Spanish Journal of Pedagogy, 249 pp. 223–236.
Sennett, R. (2010). La corrosión del carácter. Las consecuencias personales del trabajo en el nuevo capitalismo, Barcelona: Anagrama, S.A.