Redefiniendo el e-Learning desde una perspectiva didáctica

Qué es el eLearning, cómo se originó y cómo influye su origen en su desarrollo posterior

El eLearning es un sector muy curioso y me ha llamado la atención mucho una apreciación que hace Baelo (2009) en su artículo, cuando habla de la crisis del eLearning en España. Es decir, que a pesar de ser un sector relativamente nuevo y sin estar en absoluto consolidado ya ha estado, sin embargo, en crisis. Esto nos da una idea bastante precisa de cómo de mal ha estado planteado hasta ahora el eLearning.

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El concepto de eLearning, aunque antes se hubieran dado otras formas de educación a distancia, nace como tal a finales de los 90 (San Martín, A., 2004) bailando al son de otro concepto que ya empezaba a sonar, el eBusiness. Es decir, que nace como una necesidad de mercado, algo que ya lo aleja de toda intención pedagógica en sus inicios. Este lastre le acompañará en su posterior desarrollo pues los pasos que ha dado han estado siempre marcados por hitos tecnológicos más que por la intencionalidad pedagógica que hubiera sido lo deseable. Y de ahí que haya estado en crisis: por una mala práxis en sus primeros estadios. Ahora, por tanto, debe ser reconducida poniendo mayor atención a las tendencias metodológicas y pedagógicas del momento como eje vertebrador de su desarrollo e implantación, y en ningún caso anteponiendo cuestiones meramente técnicas o tecnológicas. ¡¡Dejemos ya de hablar de las TICs como si fueran una mera herramienta!! Pues conforman ya un entorno total, un nuevo espacio-tiempo, una nueva dimensión.

Las empresas vieron un nicho de mercado muy apetecible en la formación online: se abarataban costes, se ahorraba en personal y se rentabilizaban los recursos al mismo tiempo que se daba una imagen de modernidad y de “estar al día” en esto de la formación en línea. Era un atajo fácil y barato para ponerse por delante del resto de empresas que quedarían obsoletas si no se renovaban. Se vio como una oportunidad de mercado y las consecuencias son claras: una inflación del eLearning como modalidad formativa que está al borde de ser desprestigiada en muchos casos. Baelo en su artículo lo especifica así: “Mediante la relativización de la importancia de la calidad de los contenidos pedagógicos de los programas de e-learning y la necesidad de difusión expresada desde el sector privado se produjo una inflación del sector del e-learning corporativo (…)” (2009).

En la tendencia de menospreciar los contenidos y los servicios y centrarse sólo en el cambio de soporte o dispositivo, el eLearning se desmarca del rigor y la exigencia educativa que precisa una modalidad que desea instaurarse poco a poco en todos los tipos de enseñanza. La necesidad de mercado que marcó sus inicios debe dar paso a la necesidad de ser contribuidora al cambio social integral que precisa la sociedad en el ámbito educativo.

Cuando se define el eLearning en cuanto a los materiales o dispositivos, hay algunos aspectos que se quedan fuera en la perspectiva currícular: la intención pedagógica y los servicios que ofrecemos como docentes, la semántica del aprendizaje y sobre todo el alumno como eje central del aprendizaje y agente activo en el proceso.

Los tres pilares del eLearning son de tres naturalezas:

  • tecnológica
  • de contenidos
  • de servicios

Puede decirse que una de las aportaciones mayores que introduce el eLearning son los dispositivos electrónicos o nuevos artefactos que facilitan el acceso y la conexión con otros usuarios en la red. Pero en una clase presencial se pueden incorporar tantos dispositivos como se quiera –o como nos dejen–, por lo que no es algo propio y exclusivo de la modalidad eLearning. Podríamos seguir hablando de las TIC, que englobarían un poco el aspecto técnico del eLearning. Este sería el apartado donde podríamos darle el “aprobado” al eLearning como aportación novedosa respecto a la modalidad presencial. Es decir, en el aspecto técnico, ha revolucionado a esta última.

Pero entonces, ¿en qué ha fallado? Según San Martín Alonso (2004), la modalidad eLearning es una formación “pensada desde la enseñanza más que desde el aprendizaje”, “más desde los aspectos tecnológicos que desde los pedagógicos”, “más desde el modelo político-económico hegemónico que desde la concepciones de los sistemas modernos de enseñanza”. Todo esto se desprende de la ya comentada concepción del eLearning como “área de negocio”.

La experiencia de aprendizaje debe concebirse como un todo integral, una hazaña holística que empieza por ir al colegio, pero sigue cuando llegas a casa y conversas con la familia, y continúa cuando te conectas a internet. Y además, dura toda la vida.  En un máster universitario online se puede producir una quedada en la vida real y desvirtuar las relaciones hasta ahora contenidas en el mundo virtual. Y eso también será aprendizaje. No creo que existan características propias del alumno presencial y otras para el alumno en contextos de eLearning. El alumno es uno, y así es su mundo, sin necesidad de ese empeño por separar lo virtual de lo presencial.

Del mismo modo el papel del profesor considero que presenta características diferentes en una y otra modalidad, y sus servicios deberán de adaptarse a los medios y a los nuevos entornos, y tendrán que tener la capacidad suficiente como gestores educativos para plantear actividades en ambos ámbitos. Pero en todo caso, lo que tiene que cambiar primero es su concepción de la educación y pensar que su viejo papel de transmisor de conocimientos está caduco, pues los contenidos están en la red. Por lo que deberán incorporar dinámicas que de manera sutil pongan al alumno en situaciones problematizadoras y que faciliten el desarrollo de la capacidad crítica y el análisis.

Sí que es cierto que, como dice Baleo en su artículo, “el desarrollo de programas de e-learning permiten la mejora tanto en la calidad como en la accesibilidad a la educación” (2009), lo que ayuda a conformar el marco de la sociedad del conocimiento.

El artículo de Baleo claramente se enmarca dentro de un enfoque currícular crítico y dialógico, según el cual el eLearning debe reconducirse por la senda del cambio pedagógico integral, replanteando la concepción y la intencionalidad pedagógicas del educador y subrayando la necesidad de que el estudiante tome un papel activo y responsable en su proceso educativo, con lo que coincidimos plenamente.

Elearning 2.0: hacia dónde vamos

La peculiaridad principal que ofrece la web 2.0 como entorno de aprendizaje es que el usuario pasa a ser productor de contenido. A través de la creación de blogs, las menciones en redes sociales o los marcadores, el usuario proyecta su personalidad en internet y pasa a ser un agente protagonista en los procesos de aprendizaje.

Se avecinan tiempos en los que tal vez todo el contenido en la red sea creado casi exclusivamente de manera colectiva y pronto pueda hablarse de una web 3.0. El ejemplo está en plataformas ya existentes como Amazon, que definen su oferta a partir de un algoritmo que refleja las tendencias mayoritarias a partir de “los gustos de la mayoría”, por ejemplo. Se trata de ofrecer una “experiencia enriquecida al usuario” y ofrecerle servicios o productos acordes con sus gustos o la huella histórica que deja en la red.

Hablar de eLearning 2.0 podría resumirse en una experiencia de aprendizaje virtual como ambiente de enseñanza-aprendizaje localizado en un sistema de comunicación mediado por un dispositivo que está conectado en red y donde el alumno es parte de una comunidad que contribuye a la reconstrucción el conocimiento de manera colaborativa (Estebaranz, Mingoranze y Ballesteros 2000:2, en Fueyo y Rodríguez- Hoyos).

 

Julia Morer

*Artículo entregado durante la asignatura de Principios De Interacción En E-Learning, para el Máster en Comunicación y Educación Online – UNED, Marzo 2017.

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Bibliografía:

Baelo Álvarez, T. (2009). El e-Learning, una respuesta educativa a las demandas de las sociedades del siglo XXI. Pixel-Bit. Revista de Medios y Educación, 35, 87-96.

San Martín Alonso, A. (2004). La competencia desleal del e-learning con los sistemas escolares nacionales, OEI – Revista Iberoamericana de Educación, 36.

FUEYO, A., SÁNCHEZ, A. Y RODRÍGUEZ-­HOYOS, C. (2012): Principios de interacción en e­learning. UNED.

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